William Schuman
New England Triptych
Glinka
Kamarinskaya
Modest Altschuler
A Soldier Song
Ravel
Pièce en forme de habanera [arr. Arthur Hoérée]
Traditional
Shenandoah [arr. Cindy McTee]
Leonard Slatkin
The Raven
Daniel Slatkin
In Fields
Felix Slatkin
Fisher’s Hornpipe [transcr. Cindy McTee]
Wistful Haven [transcr. Cindy McTee]
Carmen’s Hoedown

Alec Baldwin (narrador), Sir James & Lady Galway (flautas), Fred Zlotkin (cello)

Manhattan School of Music Symphony Orchestra
Leonard Slatkin

Leonard Slatkin, Alec Baldwin and Manhattan School of Music Symphony Orchestra during rehearsal
Photograph: Twitter @LeonardSlatkin Muchas luminarias del mundo de la clásica se congregaron en la sala Neidorff-Karpati para rendir homenaje a Leonard Slatkin, cuyo 75° cumpleaños se celebró con un concierto lanzado en la serie ‘Iconos de la MSM’, Manhattan School of Music, donde él es Artista Visitante Distinguido. Slatkin dirigió la orquesta sinfónica de la MSM con un programa en el que hubo obras vinculadas significativamente a su trayectoria y a su familia.

Como conmemoración de dos de sus estrenos como director, Slatkin comenzó con el Tríptico Nueva Inglaterra de William Schuman, la obra que dirigió por primera vez en el Carnegie Hall (1966), y con Kamarinskaya de Mikhail Glinka, la primera obra que dirigió en la Julliard School (1968), la misma puesta que la de esta noche . Los músicos de la MSM respondieron brillantemente a la dirección de Slatkin… el solo de clarinete ejecutado por Juhyun Lee en la pieza de Glinka fue una de las muchas otras contribuciones individuales que destacaron.

Leonard Slatkin, Cindy McTee and Alec Baldwin
Photograph: Twitter @LeonardSlatkin

Lo más destacado de la velada fue una composición del mismo Slatkin, The Raven (El Cuervo), un arreglo hecho para cinco poemas de Edgar Allan Poe, magníficamente recitados por el eminente actor Alec Baldwin y excelentemente ejecutados. Cada uno de los cuatro primeros poemas da preminencia a una sección de orquesta diferente: vientos en “The Sleeper”, percusión en “The Bells”, cuerdas en “Romance” y metales en “The Coliseum”. Cada sección va precedida de campanadas y del recitado de “Once upon a midnight dreary”, el verso inicial de “The Raven”. Baldwin logró capturar el espíritu de cada poesía, especialmente el campanilleo enloquecedor de “The Bells”, hablando y, de a momentos, gritando a medida que la percusión repicaba. Finalmente, y para el poema más famoso de Poe, “The Raven”, Slatkin emplea toda la orquesta yuxtaponiendo alternativamente el solo de un instrumento de una de las secciones contrastando con el conjunto de todo el resto. Baldwin retrató muy artísticamente el tormento del narrador cuando el ave epónimo se posa sobre la puerta de su habitación mientras entona repetidamente ”Nevermore”. Para concluir la pieza, los integrantes de la orquesta dicen esa palabra una y otra vez, como un murmullo al principio, pero subiendo el volumen de a poco hasta igualar el crescendo orquestal. Al final, Baldwin nuevamente recitó “Once upon a midnight dreary”.

En el resto del programa se reflejaron cuatro generaciones de los Slatkin. “A Soldier Song”, una composición breve de Modest Altschuler, fundador de la Orquesta Sinfónica Rusa en Nueva York en 1903, dio pie a la observación de Slatkin acerca de que su tío abuelo fue, probablemente, mejor director de orquesta que compositor. El hermano de Slatkin, el cellista Fred Zlotkin, quien tocó con el instrumento con el que la madre de ambos, Eleanor Aller, ya interpretaba en el Hollywood String Quartet. Con él, Zlotkin ofreció una entrega delicada de “Pièce” de Ravel en forma de habanera.

En 2011, Sir James y Lady Galway tocaron en la boda de Slatkin y la compositora Cindy McTee, quien agradeció a los Galway con un arreglo para dos flautas de la canción folk Shenandoah. La bellísima interpretación de los Galway fue hecha con sus flautas de oro de 18 quilates. La de Sir James fue el vehículo de la famosa tonada y la de Lady Galway aportó la armonía y el contrapunto, ambos acompañados por la encantadora orquestación de McTee.

Leonard Slatkin, Alec Baldwin and Manhattan School of Music Symphony Orchestra during rehearsal
Photograph: Twitter @LeonardSlatkin

En representación de la generación más joven de los Slatkin, se pudo escuchar In Fields, compuesta por el hijo de Leonard, Daniel, como homenaje a su padre cuando este dejó el cargo de Director Musical de la Orquesta Sinfónica de Detroit. Daniel, al igual que varios de sus antecesores, se está forjando una carrera en la industria del cine, con varias bandas sonoras en su haber, y, en In Fields, se hace evidente su talento considerable para la invención melódica y para hacer partituras imaginativas. La obra predominantemente pastoral puso de manifiesto las excelentes cuerdas del MSM y presentó delicados solos de oboe interpretados por Ellen O’Neill y de viola, por Joshua Gomberoff. Estos últimos, los de viola, particularmente apropiados ya que fue el instrumento de Leonard Slatkin en sus años mozos.

El homenaje final de la velada fue ofrecido al padre de Leonard Slatkin, Felix, quien tuvo una carrera brillante como violinista y como director de orquesta, Fue concertino de los estudios de la Twentienth Century Fox, donde conoció a la cellista Eleanor Aller, con quien se casó y con quien formó el Hollywood String Quartet (Cuarteto de Cuerdas de Hollywood). También, fundó y dirigió la Concert Arts Orchestra, y fue concertino y director de orquesta para Frank Sinatra. Hizo arreglos y grabó docenas de extravagantes piezas cortas creadas a partir de fuentes clásicas y populares, tres de las cuales se escucharon hacia la conclusión del concierto. A pesar de que muchas de las partituras de Felix se han perdido o destruido, Cindy McTee creó transcripciones de sus arreglos para Fisher’s Hornpipe, una tonada tradicional irlandesa para violín, y para Wistful Haven, adaptación de la sinfonía Nuevo Mundo de Dvořák. De un estilo algo más ligero es Carmen’s Hoedown, donde temas de opera de Bizet se despliegan en música folclórica del oeste estadounidense. Fue una interpretación impactante que cerró brillantemente la velada. Slatkin fue muy efusivo cuando agradeció a todos aquellos que habían ido a honrarlo y el público devolvió el favor con una larga ovación que le hizo salir al escenario a saludar muchas veces.

 

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